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FOTOS VARIAS TORREON
PANORAMICA 2 0 0 4
PANORAMICA DE TORREON 1907
FOTOS ESTACION FFCC
HISTORIA DE TORREON
1883-1910 TORREON, COAHUILA
HISTORIA DE TORREON

Libro escrito por el historiador Eduardo Guerra en 1932 y reeditado en 1952 en su segunda ediciòn por la editorial Casan.
LA COLONIA DE LA ESTACIÓN DE TORREÓN, ES INICIADA.
Desde el año de 1879, don Gualterio Hermann, apoderado de la Casa Gutheil, tenía una intervención directa en el manejo de las haciendas más tarde adquiridas en propiedad por la casa acreedora de la Viuda de Zuloaga. Para suplirlo en sus ausencias solicitó los servicios de don Andrés Eppen, en quien reconocía amplísima capacidad en asuntos agrícolas y administrativo, y así, ya en Julio de ese mismo año de 1879, se encontraba el señor Eppen activando diligentemente la continuación de las obras de la presa del Coyote, y daba instrucciones por escrito a don Es-piridión Espino, encargado de los- trabajos- sobre la forma de colocar la piedra en el cajón de enramado, para formar en el mismo el resbaladero con piedra clavada. Pero no se concretaba a instruir, sino que su presencia en la casa del Torreón y en la presa, era frecuente .para vigilar sus trabajos, y muy constante en los días que se hacía necesario activar las obres de reforzamiento»
Los cultivos se estuvieron intensificando en las labores bajo su acuciosa vigilancia y las cosechas empezaron a rendir en mayor abundancia, dejándose sentir entonces lo deficiente de los medios de transporte existentes, y cuyo alivio se esperaba con el ya anunciado advenimiento de los ferrocarriles, y por tal motivo el señor Eppen se interesó viva mente en la celebración de un contrato que fue sometido a la considera-don de la señora Viuda de Zuloaga que lo aceptó por el cual se cedían los terrenos necesarios para derecho de vía y el establecimiento de una Estación, en tierras pertenecientes a el Rancho del Torreón. Este contrato se firmó con fecha 24 de Agosto de 1883.

LA LLEGADA DE LOS FERROCARRILES.
El 23 de Septiembre de ese mismo año tuvo lugar el acontecimiento. Las paralelas de acero llegaron hasta el Rancho del Torreón, y con ellas los trenes primeros que solamente traían su material de construcción de vía.
Había comenzado a normalizarse el tráfico ferroviario, y a través del Nazas pasaba el tren sobre un puente de madera, que arrastró una fuerte creciente el 8 de Agosto de 1885.
Inmediatamente después de que la casa Rapp, Sommer y Cía. hubo adquirido en firme, entre otros bienes la propiedad del Torreón, el señor Eppen tuvo la personalidad de apoderado y socio en participación de utilidades, según contrato celebrado el primero de Julio de 1886. Procuró desde luego fomentar con la mayor amplitud posible el desarrollo agrícola de todos los negocios, consagrando especial atención al mejor modo de aprovechar los beneficios que ofrecía la reciente línea férrea del Central, y que en breve serían aumentados con la que ya se anunciaba del Internacional, a cuya compañía se hicieron desde luego proposiciones, ofreciendo todas las facilidades para que hiciera su empalme con la vía del Central, suceso interesantísimo que se vino a realizar el día primero de Marzo de 1888, cruzándose las vías precisamente en la Estación del Torreón.
Con anterioridad a este acontecimiento el señor Eppen había concebido y venía estudiando la posibilidad de formar un centro de población junto al terreno cedido al ferrocarril para establecer la Estación, y previo un cambio de impresiones tenido con sus poderdantes, un día del mes de Noviembre de 1887, solicitó los servicios profesionales del señor Ing. Federico Wulff, que se encontraba accidentalmente en Lerdo, en asuntos de familia, y le indicó que deseaba encomendarle el trazo de unos cuadros de tierra junto al lugar donde iba a cruzar el Ferrocarril Internacional con el Ferrocarril Central. Una vez arreglados los términos del trabajo y su desarrollo técnico en lo que se refería a la dimensión de los cuadros y de las calles que deberían dejar, se señaló el sitio preciso frente a donde se proyectaba la Estación, y de allí se demarcó la iniciación del trazo.
Relata el señor Ing. Wulff, que el señor Eppen le manifestó su deseo de que este trabajo fuera realizado desde luego, y que como por otra parte él no podía moverse por que en esos días el río no daba paso, accedió a la petición de don Andrés, aunque no traía consigo todos los elementos de medición necesarios.
Así comenzó a fijar los puntos de los expresados cuadros de tierra paralelamente y verticales a la línea señalada como derecho de vía del Ferrocarril Internacional en un lado, y en el otro también paralelamente siguiendo la flexión de la vía del Ferrocarril Central. El señor Eppen dispuso que las manzanas tuvieran cien varas por cada lado, y que se diera a las calles veinticinco varas de ancho.
El señor Ing. Wulff gentilmente hizo donación al autor, del pequeño plano original que entonces trazó, y que en copia fotostática se reproduce.
Luego se procedió a rayar las manzanas- señalándose las esquinas con estacas de madera en cada cuadra,—"Ahora bien—continúa el Ing. Wulff—como ya dejo dicho, no venía bien preparado de elementos de medición, y solo tenía en mi poder una cinta de medir de las que entonces se usaban en el Estado de Texas, y se componían de pies y pulgadas; yo creí que tales medidas eran las correspondientes a la vara castellana e hice los cálculos de medición bajo ese falso supuesto, considerando treinta y seis varas por cada cien pies, y con este motivo resultó la medición de cada manzana con ciento una varas cuatro pulgadas por lado, y las calles de veinticinco varas y doce pulgadas."
"Cuando el error fue advertido, ya el señor Eppen había enajenado las primeras manzanas y expresado en los títulos la medida de cien varas por lado, y al hacerle conocer la diferencia,- dijo que como la demasía era favorable a los adquirientes, lo mejor era dejarlas como estaban, y así se continuaron vendiendo."
Una vez hecha la rectificación de medidas convirtiendo con exactitud al sistema métrico decimal, las manzanas resultaron con una medida exacta de ochenta y cuatro metros setenta y tres centímetros, por cada lado, y las calles con veintiún metros veinte centímetros de ancho; y así quedaron definitivamente, declarando el señor Eppen que de ese modo, como todos recibían mayor extensión que la que amparaban sus títulos, nadie reclamaría.
En el plano del proyecto, que se reproduce, aparecen trazadas en 1a misma forma que la colonia primitiva al lado del Internacional, otras manzanas corriendo paralelamente y en línea vertical con la vía del Central
hacia el lado Sur. Estas manzanas no se poblaron desde luego en la forma proyectada, pero allí se empezaron a vender terrenos para las fábricas y el polvorín, y donde más tarde se hicieron fraccionamientos parciales, formándose las actuales colonias de San Joaquín, La Constancia. Embarcación, etc.
PRIMERA DIFICULTAD CON LOS COLOMOS.
Poco tiempo después de iniciada la venta de manzanas, en la primera fila a la vía del Ferrocarril Internacional, surgió una dificultad a los incipientes, colonos, consistente en que las primeras casas construidas dando frente a la Estación lindaban exactamente con el terreno cedido al Ferrocarril, sin dejar calle de por medio. Con este motivo los representantes de la empresa del Ferrocarril reclamaban derecho para negar servidumbre de calle a los propietarios de las primeras manzanas, llegando a amenazar con tender un cercado sobre su línea tapando las puertas y ventanas a las primeras casas construidas.
Planteada la cuestión en conflicto, se llegó a la solución entre el señor Eppen y el Ferrocarril, cediendo la Empresa del Internacional una faja de diez y seis metros, que vino a constituir la Avenida del Ferrocarril hoy denominada Iturbide.
C0M0 FUERON VENDIAS LAS MANZANAS A LOS PRIMER0S COMPRADORES.
El 20 de Enero de 1888, don Andrés Eppen vendió la primera manzana, marcada, con el número tres, a su propio hijo don Jesús, en la cantidad de trescientos pesos.
Cinco días después el 25 del mismo mes, persuadió a don Librado Banda, su compadre y administrador del Rancho, de que debía comprar como lo hizo, la manzana número dos.
El primero de Febrero consiguió que su cuñado. don Saturnino L. Lozano comprara la manzana número cuatro.
El día dos del mismo mes consiguió colocar los cuartos A y C de la manzana número cinco, con los hermanos Galván; y el día 21 vendió los cuartos B y D de la misma manzana a su amigo don Hugo Franke, & quien también vendió los cuartos B y D de la manzana diez y nueva. Los cuartos A y C de la misma manzana los compró el Ing. Federico Wulff. el 2 de Febrero.
La cuchilla marcada con el número diez y seis, se la dejó en ochenta pesos a su empleado don Andrés Reyes,
El precio máximo de las manzanas era de trescientos pesos y el de un cuarto setenta y cinco pesos, habiéndose colocado cinco manzanas más en diversas fracciones entre varias personas hasta el día último de ese mes.
Con todos estos primeros compradores el señor Eppen desplegó todos sus recursos de persuasión personal, empleando su ascendiente y dando las mayores facilidades de pago.
NUEVOS CONTINGENTES DE COLONOS, Y PRINCIPIOS DE ACTIVIDAD COMERCIAL Y VIDA PROPIA.
El primero de Marzo de 1888 llegó a Torreón el primer tren del Ferrocarril Internacional afirmando este acontecimiento el interés de los primeros adquirientes de tierra en la naciente colonia y empezándose a despertar ya una franca animación para hacer nuevas adquisiciones.
Los trenes comenzaron a traer gentes nuevas que venían tras de la perspectiva de algunos negocios, y los ya propietarios principiaron a rentar pequeños espacios para el establecimiento de carpas e improvisadas viviendas, donde iniciaron sus primeras tentativas de actividad.
El 22 de Marzo del propio año, el señor Coronel don Carlos González, compró la manzana número seis- en la cantidad de trescientos pesos, y más o menos a la base del mismo precio continuó la venta de manzanas y cuartos de manzana despertándose cada vez mayor interés por adquirir, de parte de nuevos compradores.
Las manzanas números treinta y dos y treinta y cuatro, fueron señaladas por el señor Eppen para destinarse a Plaza de Armas la segunda, y para Mercado la primera, habiendo sido cedidas previos algunos trámites, por el precio nominal de diez pesos, en que aparecen traspasadas en los títulos originales, que en copia fotostática se reproducen aquí mismo.
Siguiendo un orden estrictamente cronológico se inserta a continuación una lista formada con los nombres de todos los que tuvieron fé en la iniciativa del señor Eppen para formar la Colonia de la Estación del Torreón. Al lado de cada nombre se anota la fecha de la adquisición, el número y las letras de las manzanas y el precio que fue pagado por cada una:

NOMBRE DIÁ MES AÑO No. Letra PRECIO
Jesús Eppen 20 Enero 1888 3-A-B-C-D $ 300.00
Librado Banda 25 Enero 1888 2-A-B-C-D $ 300.00
Vicente Campos E. 27 Enero 1888 20-A-B-C-D $ 300.00
Saturnino L. Lozano 1 Feb, 1888 4-A-B-C-D $ 300.00
0. Galván Hermanos 2 Feb. 1888 . 5-A-C $ 150.00
Ing. Federico Wulff 2 Feb. 1888 19-A-C $ 150.00
Andrés Reyes 16 Feb. 1888 16-A-B $ 80.00
Hugo Franke 21 Feb. 1888 5-B-D $ 150.00
Hugo Franke 21 Feb. 1888 19-D-B $ 150.00
J. Breier y A. Hackmack 21 Feb. 1888 21-A-B-C-D $ 500.00
A. C. Michaels 21 Feb. 1888 24-A-B-C-D $ 5.00
Encarnación Rea 21 Feb. 1888 43-B-C-D ' $ 200.00
Candelario Flores 21 Feb. 1888 46-C $ 85.00
Juan Cárdenas 22 Feb. 1888 35-A-B $ 200.00
Juan Cárdenas 22 Feb. 1888 46-D $ 80.00
Reyes Bermudez 23 Feb. 1888 18-C-D $ 150.00
Dolores Cortés de Díaz 23 Feb. 1888 18-A-B $ 150.00
Marciano Villa 14 Marz. 1883 31-D $ 80.00
Salvador D. Alvarado 14 Marz. 1888 31-B $ 80.00
Corl. Carlos González 22 Marz. 1888 6-A-B-C-D $ 300.00
Julio Beggs 30 Jun. 1888 7-A-B $ 160.00
Tomás Rodríguez 30 Jun. 1888 7-D $ 80.00
Adolfo Aymes 30 Jun. 1888 90-A-B-C-D-E-F $ 499.00
_ (terreno Constancia.)
Juan F. Arellaño 11 Jul. 1889 7-C $ 75.00
Plaza de Armas 11 Jul. 1889 34-A-B-C-D $ 10.00
(valor nominal, donada.)
Santiago Estrada 26 Jul. 1889 17-A-B-C-D $ 300.00
Rogaciano Uranga 31 Mar. 1890 31-C $ 75.00
(Este título, a nombre del sacerdote, corresponde al templo
de Guadalupe y fue donado por el Sr. Eppen.)
Leonardo Luna 24 Abril 1890 31-A $ 75.00
Porfirio Reza 28 Mayo 1890 44-C-D ? 150.00
Luis G. Sánchez 30 Junio 1890 30-A-B-C-D $ 300.00
María de Jesús Valencia 28 Ago. 1890 8-B $ 57.75
Hilario López 13 Oct. 1890 8-A $ 66.00
Félix Guerrero 1 Dic. 1890 45-D $ 75.00
Carlos Patiño 19 Dic. 1890 9-B $ 57.75
Jesús Arzave Marcor 19 Dic. 1890 45-C $ 65.00
Jesús Miranda 27 Abril 1891 10-C $ 65.00
Francisca Segovia 3 Ago. 1891 9-A $ 67.50
Mercado 16 Dic. 1891 32-A-B-C-D $ 10.00
(valor nominal , donada.)
Luis Veyan y Cía. 16 Dic. 1891 90-F-G-H-I $ 499.00
(ampliación Constancia.)
Magdaleno Preza 6 Mar. 1892 22-B $ 75.37
Agapito Ibarra 12 Mar. 1892 10-D $ 75.00
Carlos Patiño 16 Abril 1892 22-A $ 98.48
Andrés Eppen 16. Feb. 1893 91-A-B-C $ 100.00
"La Alianza" 24 Abril 1893 1-A-B-C-D $ 499.00
Bruno Hartzer 26 Abril 1893 36-A-B $ 234.00
Bruno Hartzer 26 Abril 1893 47-A-B-D ? 225.00
Bruno Hartzer 26 Abril 1893 48-A-D $ 260.00
Francisco López 19 Junio 1893 46-D $ 75.00
Marcos López 19 Junio 1893 46-A , $ 75.00
Castro Hermanos 4 Julio 1893 45-B $ 100.00
Francisco Valles 17 Julio 1893 13-B $ 100.00


Además de las personas que figuran en esta lista, se habían avecinado ya numerosas gentes, que aunque no fueron compradores de primera mano estuvieron adquiriendo fracciones pequeñas de loa que compraron en primer lugar; algunos se establecieron en terreno ajeno construyendo viviendas enteramente provisionales o levantaron simples carpas de manta.
Procedentes de la Estación de Jimulco, donde estaban establecidos, vinieron dos italianos de nombre Antonio Bosi y Juan Pangrasi, construyendo una casa en la esquina donde actualmente está el Hotel Francia, cuyo terreno pertenecía a la manzana de don Jesús Eppen. La construcción, consistía en una simple galera de cuatro paredes, que fueron levantadas con adobes comprados a don Francisco Arzave.
Una parte del salón fue separada por medio de una cortina de manta y destinada para fonda, que estableció por su cuenta el propio señor Arzave. La parte principal se la reservaron Bosi y Pangrasi para su negocio de cantina y partida de juego.
A continuación de este salón se estableció la oficina de Correos, en cuyo lugar está hasta la fecha la oficina de transbordes del mismo Correo. En la esquina de la manzana siguiente se construyó más tarde una finca destinada para hotel por el señor Carlos Jones, que había adquirido el terreno del señor William Herving, que a su vez lo había comprado con anterioridad de don Juan Guannig, quien lo hubo por compra que hizo al primer poseedor de esta manzana Dr. Saturnino L. Lozano.
Esta finca es la que con algunas reformas, ha sido conocida hasta hace poco tiempo como "Anexo del Hotel Francia" y su propiedad la vino adquiriendo el señor Pedro Michou el 10 de Octubre de 1898.
Como en diversas obras publicadas sobre el particular se afirma que este primer hotel, lo fundó y construyó D. Pedro Michou, y de ello se hace solidario también el Lic. Zúbiría y Campa, se ha estimado necesario hacer la aclaración respectiva.
La presencia de numerosos empleados de los ferrocarriles, muchos de ellos extranjeros con magníficos salarios; la concentración de carros de transporte que acudían a entregar o recoger carga en los ferrocarriles, correspondiente a los ranchos de la región; el establecimiento de la primera fábrica de hilados con un personal mayor de un centenar de obreros, un buen número de empleados, y las familias de todos ellos más; con el gran número de personas de todas las actividades que escogieron el crucero de las vías férreas como base de sus operaciones, todo en conjunto hizo que el centro de población empezara a tomar una importancia, que pronto llevó a lugares lejanos la fama de Torreón, dada la rapidez de comunicaciones recién establecidas.
Los nuevos pobladores estimando que su congregación adquiría importancia, empezaron a reunirse en deliberaciones sobre los diversos medios de protección y organización necesarios, y al efecto gestionaron y obtuvieron de parte del entonces Gobernador del Estado, Coronel don José María Garza Galán, la expedición de un decreto conteniendo las primeras franquicias fiscales de protección y fomento para las actividades industriales y mercantiles, generalizando así en beneficio de todos los nuevos pobladores de la Colonia, la concesión que acababa de hacerse al primer industrial torreonense señor don Adolfo Aymes.
Las franquicias aludidas sé hicieron extensivas según los términos de un decreto expedido así:
LA PROTECCIÓN FISCAL A LOS CAPITALES DE NUEVA INVERSIÓN.
José María Garza Galán, Gobernador Constitucional del Estado Libre y Soberano de Coahuila de Zaragoza, a sus habitantes, sabed:
Que la Diputación Permanente del mismo, ha expedido el siguiente decreto:
"La H. Diputación Permanente del Congreso del Estado de Coahuila de Zaragoza, usando la facultad que le concede el decreto número 267 de 14 de Febrero último, decreta:
Artículo único.—Se exceptúan por tres años contados desde la fecha de la publicación de este decreto, a los habitantes de la Estación del Torreón, de toda clase de impuestos municipales y del Estado, con excepción de los que impone a los licores y tabacos la ley de 27 de Abril de 1882; pues los productos de este impuesto se destinarán por el Presidente Municipal de Matamoros, al pago de policía y del presupuesto de instrucción pública en la expresada Estación.
Dado en el Salón de Sesiones de la H. Diputación Permanente, Saltillo 26 de Abril de 1889.—Dionisio G. Carrillo, diputado presidente.—Julio Martínez, diputado secretario."
Al año siguiente, 1890, palpándose la excelencia de la concesión anterior, se dio otro nuevo decreto, que amplió por más tiempo sus efectos. He aquí el texto:

"José María Garza Galán, Gobernador Constitucional del Estado Libre, Independiente y Soberano de Coahuila de Zaragoza, a sus habitantes sabed: Que la H. Legislatura del mismo, ha expedido el siguiente decreto:
"El XI Congreso Constitucional del Estado de Coahuila de Zaragoza, decreta:
Número 356.
Artículo Único.—Se exceptúan por ocho años del pago de contribuciones del Municipio y del Estado a todos los vecinos de la congregación del Torreón y a los que nuevamente se avecinen en aquel punto; conceptuándose dicho término desde la publicación de este decreto, y exceptuándose de esta gracia los impuestos de tabacos y licores que se cobrarán conforme a las leyes respectivas.
Dado en el Salón de sesiones del Congreso del Estado, Saltillo, 22 de Noviembre de 1890.—Fortunato Santos, diputado presidente.—Julio Martínez, diputado secretario."
Los problemas de orden y vigilancia se dejaban sentir seriamente a medida que aumentaba la heterogénea población y la autoridad del Rancho, que luego ejercía su jurisdicción sobre la nueva Colonia, desempeñada por un Juez Auxiliar, pronto necesitó la cooperación de algunos policías.
Y, para dar mayor fuerza de autoridad a los actos de tan modesto funcionario, así como para eliminar algunos inconvenientes que motivaba su designación, ésta fue hecha en 1892 por la legislatura coahuilense en los términos del decreto siguiente:
PRIMERA AUTORIDAD CON MAYOR REPRESENTACIÓN POLÍTICA.
"José María Garza Galán, Gobernador Constitucional del Estado Libre, Independiente y Soberano de Coahuila de Zaragoza, a sus habitantes, sabed:
Que la Diputación Permanente del Estado, ha expedido el siguiente decreto:


"La H. Comisión Permanente del XII Congreso Constitucional del Estado de Coahuila de Zaragoza, en uso de las facultades que le concede el decreto 456 de 4 de Febrero último, decreta:
Artículo Primero:—Se nombra al C. Sebastián Paz, Juez 4o. Local propietario, en la Estación del Torreón.
Artículo Segundo:—Se nombra como primer suplente al C. Luis Arteaga, y como segundo suplente en el mismo Juzgado 4o. Local, al C. José María Arzave.
Dado en el Salón de Sesiones de la H. Diputación Permanente, Saltillo, 13 de Abril de 1892.—José M. Múzquiz, diputado presidente.—Francisco Múzquiz, diputado secretario.
"Imprímase, Comuniqúese, Obsérvese.— Saltillo, 13 de Abril de 1892. —José María Garza Galán.—G. Valerio, secretario."
Con anterioridad habían desempeñado las funciones de jueces auxiliares del Rancho y de la colonia los señores Matías Andrade, José Banda, Francisco Javier Arellano, Epitacio Morales Díaz, Leonardo Luna y Mateo Goitia, sucesivamente en el mismo orden que se dejan mencionados.
Los correccionales cumplían sus arrestos aquí mismo en la cuadra del Rancho del Torreón y haciendo servicios públicos. Los reos penales eran enviados a Matamoros a disposición de la autoridad competente.
En este primer período de la fundación de Torreón se destacaron claramente los factores de características que en su empuje habrían de impulsar el desenvolvimiento de los negocios agrícolas, el desarrollo comercial y la prosperidad de la industria, que si bien tenían la emulación de las autoridades, eran en su parte esencial el fruto de iniciativas enteramente privadas de los colonos torreonenses; y por encima de todos los factores influyó seguramente sin lugar a dudas, el franco estímulo creado por la multiplicación de propietarios que fueron formándose, pues era su calidad de tales, la que iba formando en el espíritu de cada uno la idea de un arraigo permanente y el interés por el crecimiento y prosperidad del centro de población en el que fincaban sus anhelos y esperanzas.

LA ENTEREZA DE LOS COLONOS EN DÍAS DIFÍCILES Y DE PRUEBA.
Las condiciones enumeradas fueron profundamente imbuidas en el ideario de aquellos hombres, que si bien encontraban propicio el terreno para el logro de sus ambiciones, tuvieron que tropezar con obstáculos y dificultades, de los que a principio de toda empresa grande se interponen, y que solo las recias voluntades vencen.
En efecto, apenas iniciada la formación de la Colonia, no pasó un año complete' cuando se presentó uno de los clásicos malos años de la Laguna, que trajo una depresión fuerte en el ánimo de los colonos, quienes sufrieron la primera prueba de resistencia. El siguiente año la situación mejoró ligeramente y un nuevo hálito de optimismo invadió a los torreonenses. Dos años después, en 1891. repitió la sequía no llegando a pasar una sola gota de agua sobre él vertedor del Coyote. Los colonos su. frieron nueva ruda prueba en 1803, en que la absoluta sequía originó casi la completa paralización de toda actividad.
Y, no obstante aquellos quebrantos, y otras contrariedades de muy diversas índoles, el fraccionamiento de manzanas siguió adelante; en oca siones de manera muy lenta en que pasaban meses y meses sin venderse una fracción; pero se alternaban períodos en que el entusiasmo prendía nuevamente, y otros hombres con energías de refuerzo venían a aumentar el número de los ya establecidos.
Se va a cerrar este capítulo de la etapa en que Torreón vivió su vida congregante, y sentó las bases de un centro de población formado por un puñado de hombres de carácter que confiaron plenamente en el éxito de sus esfuerzos y pusieron toda su fe en la realización de la feliz iniciativa de admirable visión, de don Andrés Eppen. Terminamos con:
LA PRIMERA INDUSTRIA TORREONENSE Y SU PRIMER INDUSTRIAL, VIVIENTE AUN.
Un día del mes de Marzo de 1888, llegó a Lerdo don Adolfo Aymes, procedente de Mapimí donde regenteaba una pequeña fábrica de hilados y tejidos de algodón. Su cliente y amigo don Francisco G. Álvarez lo invitó para que viniera a visitar el sitio donde se acababan de cruzar las vías de los ferrocarriles Central e Internacional.
Como tenía serios problemas en su factoría ocasionados por la deficiencia en los medios de transporte, inmediatamente que vio las vías férreas, concibió la idea de trasladar su negocio industrial a la Estación del Torreón, y desde luego se fijó en una cuchilla de terreno que se formaba en el cruzamiento de las dos vías, entrando en pláticas con el señor Eppen para su adquisición y contratando su compra en la cantidad de cuatrocientos noventa y nueve pesos, el día 30 de Junio de 1888.
En el relato que se inserta en el capítulo correspondiente de esta obra, don Adolfo cuenta con sencillez la facilidad con que le fue otorgada la concesión de 25 de Febrero de 1889. En ese mismo relato dice como el Gobernador Garza Galán le pidió consejo sobre lo que creyera más conveniente para el desarrollo de la Colonia del Torreón y como él le contestó:
"?Mi mejor consejo es, Señor Gobernador, que usted conceda a todo el mundo iguales franquicias que las que me acaba de conceder a mí."
El consejo del señor Aymes fue ampliamente atendido por el Gobernador Garza Galán, que expidió sucesivamente los decretos que ya se dejaron transcritos, siguiendo al del señor Aymes, con el texto siguiente:
"José María Garza Galán, Gobernador Constitucional del Estado Libre, Independiente y Soberano de Coahuila de Zaragoza, a sus habitantes sabed:
Que la H. Diputación Permanente del mismo, ha expedido el siguiente decreto: ? ?
La Diputación Permanente del Congreso del Estado de Coahuila de Zaragoza, en uso de la facultad que le concede el decreto 267 del 14 del actual, decreta:
Artículo único.?Se exceptúa del pago de contribuciones municipales y del Estado, por diez años, el capital que inviertan los señores Luis Veyan y Cía., en su fábrica de hilados y tejidos de algodón "La Constancia" que establecerán en la Estación del Torreón.?Dado en el Salón de Sesiones de la H. Diputación Permanente del Congreso del Estado. Saltillo, 25 de Febrero de 1889.?Dionisio G. Carrillo, diputado presidente. ?Julio Martínez, diputado secretario.?Imprímase, Comuníquese, Obsérvese.?Saltillo, 25 de Febrero de 1889.?-José María Garza Galán.? M. L. Zamarrón, Oficial Mayor interino."
La Fábrica "La Constancia" comenzó a trabajar el día lo. de Agosto de 1890, elevando su capacidad a cien telares, que fueron aumentados el siguiente ano al número de doscientos. La prosperidad de esta primera industria fue de una importancia vital y decisiva para el desarrollo de la naciente colonia, y muy pronto el bello ejemplo del señor Aymes había de ser secundado por otros hombres de empresa, cuyos esfuerzos se conocerán en el transcurso de estas páginas.
LA INMEDIATA NEGOCIACIÓN INDUSTRIAL DE LA COLONIA.
La siguiente industria establecida en Torreón fue la Compañía Manufacturera "La Alianza", S. A., que adquirió para su nueva planta de aceites y jabones, los terrenos en que hasta nuestros días existe ya transformada, la negociación de ese nombre.
El terreno lo adquirió adicionando a la manzana número uno, treinta y un mil setecientas trece varas, en la cantidad de cuatrocientos noventa y nueve pesos.
Algún tiempo después los intereses de "La Alianza", quedaron refundidos en los de la Compañía Industrial Jabonera de la Laguna, y su giro de aceites se suprimió, dando nacimiento a una nueva industria de Molinos de harina.

LA VILLA DE TORREÓN Y SU RÁPIDO Y MAGNIFICO ENCUMBRAMIENTO.


El movimiento ferroviario creció extraordinariamente en la Estación del Torreón, los pobladores aumentaron centuplicándose en varias veces, y las actividades del comercio y su naciente industria fueron aumentadas.
El conjunto social ya creado, requería imperiosamente una organización política y administrativa más amplia que la de un mero juzgado local. Y considerándolo así los vecinos designaron una comisión que formalizara gestiones cerca del Ejecutivo del Estado, para que la congregación fuera elevada a la inmediata categoría de Villa, a fin de que pudiera así organizar un ayuntamiento que diera forma al establecimiento de los diversos servicios administrativos.
La justa petición de los colonos fue atendida en los siguientes términos :
DECRETO DE LA ERECCIÓN DE LA VILLA.
"José María Garza Galán, Gobernador del Estado Libre, Independiente y Soberano de Coahuila de Zaragoza, a sus habitantes, sabed:
Que el H. Congreso del mismo ha expedido el siguiente decreto:
"El XII Congreso Constitucional del Estado Libre, Independiente y Soberano de Coahuila de Zaragoza, decreta:
. Número 520.
Artículo Primero.?Se erige en Villa, con la denominación de "El Torreón" la población de este nombre ubicada en el municipio de Matamoros de la Laguna.
Artículo Segundo.?Los términos jurisdiccionales del nuevo municipio serán: por el Norte, la Hacienda La Concepción; por el Oriente, el cuadro de Matamoros; por el Sur y el Poniente, las líneas divisorias con el vecino Estado de Durango.
Artículo Tercero.?ínterin se practican las elecciones municipales, conforme a la ley de la materia, se autoriza al Ejecutivo del Estado para que organice y reglamente la administración pública del nuevo municipio, nombrando al efecto las autoridades locales provisionales que deban funcionar hasta el día que reciban las electas popularmente.
Artículo Cuarto.?Todos los capitales establecidos y los que en lo sucesivo se establezcan, dentro del radio de la población, quedarán exentos de toda clase de contribuciones del Estado y Municipales, conforme al decreto de 22 de Noviembre de 1890. Esta exención no comprende los derechos municipales que por el consumo tengan que pagar en los demás municipios del Estado.
Artículo Quinto.?Se exceptúan de la exención de contribuciones a que se refiere el artículo anterior, a los Hoteles cuyo valor pase de tres mil pesos, los expendios de tabacos y licores, los montepíos y el ramo de carnes, que quedan sujetos a la cuota municipal que le imponga el respectivo plan de arbitrios; quedando reformada en este sentido la ley de 22 de Noviembre de 1890.
Artículo Sexto.?El Ejecutivo gestionará lo conducente para extender más el radio de la población; bien sea por medio de transacciones con el dueño de la Hacienda del Torreón, bien expropiándole por causa de utilidad pública y conforme a la ley de la materia.
Dado en el Salón de Sesiones del Congreso del Estado. Saltillo, 24 de Febrero de -1893.?Antonio Garza Zertuche, diputado presidente.?Julio Martínez, diputado secretario.?J. J. Rosas, diputado secretario.?-Imprímase, comuníquese y obsérvese.?Saltillo 25 de Febrero de 1893.?José María Garza Galán.?G. Valerio, secretario."
SE APLAZA E CUMPLIMIENTO DEL DECRETO.
Apenas expedido el decreto anterior y antes de ser observado, sobrevinieron graves perturbaciones de orden político que ocasionaron final mente la caída del Gobernador del Estado que tanto apoyo había dado al mejoramiento de Torreón, circunstancia que fue aprovechada por los opositores a la erección de la Villa para conseguir un aplazamiento en la realización de tan importante medida. Esa oposición obstrúyente provenía, como es de suponerse, de las autoridades matamorenses. Por fin, con fecha 25 de Septiembre de 1893, el Gobernador, Lic. José María Múzquiz sustituto del Coronel Garza Galán, ordenó se diera cumplimiento al decreto de Febrero, designando el primer Ayuntamiento presidido por don Antonio Santos Coy, que se instaló conforme señala la siguiente acta:
INSTALACIÓN DE PRIMER AYUNTAMIENTO.
"?En la Villa de Torreón, a los tres días del mes de Octubre de mil ochocientos noventa y tres, a las nueve de la mañana en el local respectivo el C. Jefe Político de Parras y Viesca, General Feliciano Zermeño, acompañado del Secretario Oficial del mismo. C. Joaquín Arredondo y de los señores; Antonio Santos Coy, Juan Francisco Quiñones, Silvano Méndez, Martín Moreno, José María Arzave y Cándido Daniel con el fin de dar cumplimiento a la superior disposición del Gobierno del Estado que a la letra dice:?"República Mexicana.?Gobierno del Estado Libre y So berano de Coahuila de Zaragoza.?Sección 3a.?Secretaría.?Número 296.?Al C. Jefe Político de los Distritos de Parras y Viesca-Parras.?El C. Gobernador en uso de las facultades que le concede el artículo tercero del decreto 520, de fecha 24 de Febrero del presente año, en acuerdo de hoy. ha tenido a bien nombrar las autoridades locales que deben funcionar provisionalmente en la Villa de Torreón hasta el 31 de Diciembre del presente año, habiendo recaído los nombramientos en las personas siguientes: Presidente, Antonio Santos Coy-.Primer Regidor, Juan Francisco Quiñones: Segundo Regidor, Silvano Méndez; Tercer Regidor, Martín Moreno; Síndico, José María Arzave; Tesorero, Hilario Hernández; Juez Primero Local, Cándido Daniel; Comandante de la Seguridad Pública, Mariano S. Martínez.-Lo que comunico a Ud. para que se sirva pasar a esa Villa a instalarlos en sus respectivos puestos con las formalidades de la Ley. Libertad y Constitución. Saltillo. 25 de Septiembre de 1893. Gilberto Torres, Secretario .Rúbrica." "En tal virtud estando presentes las personas antes dichas, se procedió a tomarles separadamente y por su orden la protesta de ley, y habiendo contestado afirmativamente, se determinó que por medio de bando público circule la disposición superior relativa al nombramiento de autoridades, así como el decreto que mandó erigir en Municipio la antigua congregación del Torreón y ranchos anexos que en él se expresan, bajo la denominación de Villa de Torreón. Y tomando posesión de sus cargos los nombrados, se declaró solemnemente instalado el R. Ayuntamiento acordándose se dé conocimiento a las demás autoridades de las municipalidades y Gobierno del Estado para loa efectos legales, firmando esta acta los presentes.?F. Zer meño.?A. Santos Coy.?Juan F. Quiñones.?Silvano Méndez.?Martín Moreno.?José M. Arzave.?Hilario Hernández.?C. Daniel.?José M. Valdés.?A. García.?Agustín Soria.?Sebastián Paz.?A. Silva Borrego. A. G. Meave.?Juan J. Arellano.?Felipe Lugo.?Máximo Campos.?J. Arredondo, secretario.?Fernando Arellano."
LA CORTA VIDA DE ESTE AYUNTAMIENTO.
Por ese tiempo los ferrocarriles Internacional y Central tenían sus Estaciones construidas de manera enteramente provisional y frente al lugar del crucero, en la manzana número tres, a continuación del Correo, quedaron establecidas las oficinas municipales, momentáneamente en un local enteramente modesto.
Desde luego principió el señor Santos Coy a dictar las primeras medidas administrativas y de organización municipal. Se iniciaron obras materiales y de bien público; a la primera escuela que ya existía, solamente para niños, se agregó una para niñas. Se comenzó el empedrado de las primeras calles, frente a la Estación. Fueron dados los primeros pasos para un mayor servicio de policía, y se procuró mejorar las condiciones de reclusión de los correccionales.
. El señor Santos Coy era originario de Saltillo, de edad madura y carácter afable. Inclinado al buen trato y siempre deseoso de encausar a sus amistades por el camino de la sociabilidad fundó en Torreón el primer casino, estableciéndolo en el local de la primera Estación construida en forma; en el capítulo correspondiente se insertan los datos biográficos más salientes del señor Santos Coy.
Establecida la entidad política de la Villa, se convocaron en el Estado las elecciones municipales y los ciudadanos torreonenses se aprestaron para elegir su primer ayuntamiento popular. Se formaron grupos electorales en torno de las candidaturas que encabezaban: el Coronel Carlos González; don Francisco A. Villanueva; don Manuel Azuela y el propio señor Santos Coy. Apenas iniciadas las primeras actividades políticas, se procuró un avenimiento y se obtuvo, formándose una sola planilla en la que figuraban, el Coronel González como presidente; el señor Azuela como primer regidor y el señor Villanueva como regidor segundo. El primer ayuntamiento electo se instaló según el acta siguiente:

El Primero de elección POPULAR.
"Presidencia Municipal.?Torreón, Coah."?"En la Villa de Torreón a primero de Enero del año de mil ochocientos noventa y cuatro, a las diez de la mañana, reunidos en el Salón de la Presidencia el C. Antonio Santos Coy, Presidente Municipal de este lugar- comparecieron los ciudadanos Coronel Carlos González, electo popularmente como Presidente Municipal de esta Villa en el presente año, según la credencial que presenta del Colegio de Escrutinio y la que obra en poder de esta Presidencia ; igualmente se presentaron el C. Manuel Azuela, como primer Regidor; como segundo, Francisco A. Villanueva; Tercero, Pablo Tinoco, y Cuarto Fernando Zatarain. Síndico, Juan F. Quiñones; Jueces locales, Primero Luis G. Sánchez; suplentes, Francisco Arzave y Victoriano Reyes. Juez Segundo. Francisco I. Campos; suplentes, José M. Arzave y Francisco Cebrián; y habiendo todos justificado haber sido electos popularmente según las credenciales que han exhibido del mismo Colegio y que obran en esta Presidencia, el C. Presidente Santos Coy declaró instalado el nuevo Ayuntamiento, habiendo tomado la protesta que previene la ley, de cumplir fiel y legalmente el cargo que el pueblo les ha conferido, así como respetar nuestra carta fundamental de CINCUENTA Y SIETE, con sus adiciones y reformas, y las leyes generales de nuestra República y las particulares del Estado. Tomando posesión de sus cargos los nombrados se declaró solemnemente instalado el Republicano Ayuntamiento, acordándose se dé conocimiento de este acto a las demás municipalidades y Gobierno del Estado, para los efectos legales firmando esta acta los presentes.?A. Santos Coy.?Carlos González.?-T. M. Arzave,?F. A. Villanueva.?Pablo Tinoco.?Juan F. Quiñones.?Fernando Zatarain.? Luis G. Sánchez.?Francisco I. Campos.?Francisco Arzave.? José Arza ve.?Victoriano Reyes.?Francisco Cebrián.?Juan A. Reyes, secretario."
Entró en funciones este Ayuntamiento en momentos precarios para Torreón, pues acababa de repetirse otro año seco, en que fueron tales las dificultades pecuniarias que pasaron las clases pobre», que llamaron al noventa y tres "año del hambre" continuando sus efectos al iniciarse el año siguiente.
Desde la primera sesión los municipes tuvieron que plantear el problema económico, como puede verse por la transcripción que sigue:
llevados por la desesperación de su miseria, se amotinaron obligando a la autoridad a buscar prontos medios para amenguar la difícil situación; y, sometidos al orden los amotinados, se procuró darles algunos trabajos, entre ellos el empedrado de algunas calles, a cambio de cuya labor se les ministraban las subsistencias indispensables.
CONTINUA LA ACCIÓN DEL SEÑOR VILLANUEVA.
En Septiembre de 1894 el señor Villanueva gestionó de don Andrés Eppen la cesión del terreno necesario para establecer en debida forma el Panteón Municipal, solicitud que atendió el señor Eppen en nombre de sus poderdantes.
Ese mismo año se procedió a rellenar grandes hoyos que se habían practicado para hacer adobes, en la Plaza Principal.
Se practicaron nuevas elecciones y por mayoría absoluta resultó electo Presidente Municipal el señor Villanueva, quién fue reelecto, también en los dos años siguientes.
Durante los tres años de su administración vio el señor Villanueva desarrollarse rápidamente la Villa con la construcción de nuevas fincas, el establecimiento de numerosos negocios y la ampliación en las ventas de fracciones de manzanas. Con el fin de apreciar el punto a que había llegado en su progreso la nueva población, se verificó un censo general de habitantes el día 20 de Octubre de 1895, que arrojó una cifra de tres mil novecientos sesenta y nueve; que con mas siete mil cuatrocientos tres de los ranchos que se señalaron como jurisdicción de la municipalidad, dio un total de once mil trescientos setenta y dos habitantes.
Para esa fecha ya se había transladado a Torreón el Juzgado de letras, a cargo del Lic. Andrés S. Rivera. Juntamente con esta oficina, se trasladó la del Registro Público de la Propiedad.
NEGOCIACIONES AGRÍCOLAS DEL MUNICIPIO.
Las haciendas y ranchos formados hasta entonces en la municipalidad, eran los siguientes: Hacienda de la Concha; Ranchos de San Agustín, la Concepción, San Rafael, Triguillos. la Joya; Hacienda Santa Fe; Ranchos de el Tajito, el Faro, San Luis, la Palma, San Miguel; Haciendda de la Paz; Hacienda de la Flor; Estación de Jimulco; Ranchos de la Trinidad, la Partida, Codornices. Candelaria, Santa María, Alvia, San Antonio; Hacienda de la Perla; Congregación del Huarichi.
Todo el grupo de haciendas y ranchos que por entonces formaban la municipalidad, puede decirse que se reducían a tres grandes entidades agrícolas: Torreón y anexas, cuya formación y desarrollo se dejaron relatados en el capítulo anterior hasta la fecha en que se formalizó el establecimiento de la Colonia de la Estación; La Concha y anexas y Jimulco y anexas, a las que daremos páginas especiales que van en seguida:
HACIENDA DE CAMPO NOMBRADA LA CONCEPCIÓN.
Ante el Escribano Francisco L. Pérez, de Parras de la Fuente, se otorgó el 22 de Enero de 1878, una hipoteca de la Hacienda de la Concepción, por su propietaria la señora Luisa Ibarra Viuda de Zuloaga a favor del señor Mateo Lapatza, quien por mucho tiempo había sido su Administrador General. La finca se había venido reputando como de la propiedad del señor Lapatza, y había quedado involucrada en la confiscación de bienes sufrida por la señora Viuda de Zuloaga, que terminó en la forma que se dio a conocer en capítulo anterior, según la comunicación que el año de 1867 dirigió a dicha señora el Ministro de Hacienda, Iglesias, en la cual se especifica que se deja también libre la propiedad del señor Lapatza.
En 24 de Junio de 1879, ante el mismo Escribano mencionado, la señora Ibarra Viuda de Zuloaga vendió en definitiva al señor Lapatza su hacienda la Concepción, en escritura concertada bajo las cláusulas siguientes :
"PRIMERA:?Los linderos serán desde el punto donde la margen derecha del río Nazas toca la izquierda de la Vega del Caracol se seguirá la margen del río en su corriente abajo hasta llegar al camino viejo de los Isidros, que atraviesa el río; de aquí una recta a la primera vuelta que hace la toma de agua de Hormiguero, cuya vuelta está arriba de las casas; de aquí por la margen izquierda de la expresada toma de agua en su corriente arriba hasta llegar al paso llamado de la Purísima, el cual se pasará para llegar al tajo del Coyote; de aquí por la margen izquierda del tajo del Coyote, siguiendo su corriente arriba hasta el repartidor de las Montoyeras; de aquí por la margen derecha de la toma de agua que llaman de Miraflores, y que sirve para regar Solís y Granada, hasta tocar el camino que pasando el arenal de las Codornices va para la Villa de Matamoros; de allí siguiendo todo el camino en dirección a Matamoros hasta tocar el callejón de la referida Villa, y donde se toque el callejón se seguirá este hasta tocar la Vega del Caracol, siguiendo corriente abajo, por la margen izquierda hasta llegar al punto de partida en el Río Nazas.
SEGUNDA:?Con la superficie que encierran los límites que se señalan en la cláusula anterior, se vende también el tajo conocido con el nombre del Carrizal, con la única condición de que para disponer de toda el agua del referido tajo, esperará que terminen los arrendatarios de San Antonio de los Bravos y del Tajito, pudiendo hacerlo desde luego del sobrante.
TERCERA.?El precio del convenio por todo es la suma de CUARENTA MIL PESOS, de la cual tiene recibida la vendedora: treinta y tres mil pesos, valor de la escritura de la hipoteca de veintidós de enero de mil ochocientos setenta y ocho, otorgada por ella ante el presente Notario a favor del comprador, quien se obliga a cancelarla dándose por recibido de su valor para que quede terminada, nula y sin efecto; tres mil novecientos sesenta pesos por los intereses vencidos de dicha suma, y novecientos noventa y siete pesos un centavo por alcances de sus sueldos, haciendo en junto la suma de treinta y siete mil novecientos cincuenta y siete pesos un centavo.
CUARTA:?Los dos mil cuarenta y dos pesos noventa y nueve centavos que queda debiendo el señor Lapatza para el completo del precio de la finca, los pagará el treinta y uno de Diciembre de mil ochocientos ochenta y uno, poniéndolos de su cuenta y riesgo en casa de la vendedora, en moneda fuerte del cuño corriente el día de hacer el pago.
QUINTA:?Hasta el día treinta y uno de Diciembre dé mil ochocientos ochenta, disfrutará el señor Lapatza de la quinta parte del tajo del Coyote, sin más obligación de su parte que mantener el repartidor en buen estado y pagar en proporción la parte que le corresponde en las limpias que se hagan del repartidor hasta el río, entendido que esto es hasta el día primero de Enero de mil ochocientos ochenta y uno. en que dispondrá la vendedora de su agua como más cuadre a sus intereses.
SEXTA:?La vendedora consiente en que el comprador pueda pasar por sus tierras una nueva toma de agua, para lo cual le concede sin estipendio alguno, una faja de terreno hasta de veinte varas de ancho, a no ser que atraviese sembrados, en cuyo caso pagará los que destruyere a juicio de peritos, por solo la cosecha de un año.
SEPTIMA:?Al pago de los dos mil cuarenta y dos pesos noventa y nueve centavos, que el señor Lapatza queda debiendo, quedan afectados los frutos o rentas que por cualquier motivo produjere la finca que se le vende y sus anexos, constituyéndose al efecto en prenda especial y expresa sobre todos por lo que deba hasta hacerse el pago.
OCTAVA:?Todo género de contribuciones que hoy o en lo sucesivo se quisieren hacer recaer, ya sea directa o indirectamente sobre la vendedora por causa de este contrato, serán por cuenta del comprador, igualmente que los derechos de escritura, registro y translación de dominio.
NOVENA:?Se concede al Señor Lapatza permiso para pasar el agua del tajo del Carrizal por sobre el tajo del Coyote a condición de hacer las obras con entera seguridad; igualmente pasar por los terrenos de la vendedora para lo cual dispondrá de una faja igual y bajo los mismos términos que habla la cláusula sexta.
DECIMA:?El Señor Lapatza recibirá la finca en los términos que expresa el contrato de arrendamiento hecho últimamente con el señor Donato Gutiérrez, quedando la renta que tiene que pagar Gutiérrez a beneficio de la vendedora.
DECIMA PRIMERA:?El arrendatario del Tajito termina el día treinta y uno de Diciembre de mil ochocientos ochenta, y el de San Antonio de los Bravos el día ultimo del año de mil ochocientos ochenta y dos.
DECIMA SEGUNDA:?Se le permite al Señor Lapatza tomar de los terrenos de la vendedora las piedras que se puedan necesitar para sus obras, tanto para la construcción, como para reparación y para cal, advirtiéndose que esta concesión es puramente personal, pues desde el momento que pase a otra persona la finca, bajo cualquier título, quedará sin efecto la concesión."
ADQUISICIÓN DE "LA CONCHA" POR EL CORONEL CARLOS GONZALEZ
A la muerte de don Mateo Lapatza. la propiedad fue heredada por mitad entre su hijo Tiburcio, y su padre don Juan. Por fallecimiento de este último, heredaron su parte sus hijos Sotero, Manuel y Rita, en representación de quienes, y del menor Tiburcio Lapatza de quien era tutor, vendió don Federico Ritter al Señor Coronel Carlos González las dos mitades hereditarias de la Hacienda de la Concepción, en diez y siete mil pesos cada una, sucesivamente en Julio de 1883 y en Enero de 1884 obligándose a pagar cinco mil pesos al contado en cada parte y el resto en anualidades de dos mil.
Por esa época el señor Coronel González era Jefe de las Armas en la Comarca, con la jerarquía de Comandante del Tercer Cuerpo de Guardia Rural.
La expresada finca agrícola prosperó extraordinariamente como propiedad del Coronel González, y ha llegado a nuestros días con la categoría de una de las más importantes de la Comarca, continuando de la propiedad de su hijo, el señor don Ernesto González Fariño.
En el capítulo biográfico de esta obra, se expresan los datos más salientes de la importante obra de cooperación prestada por el señor Coronel González en el florecimiento de la Región Lagunera.
LA MUY ANTIGUA HACIENDA DE JIMULCO, Y SUS POSTERIORES Y VALIOSAS ANEXAS.
El misionero jesuita Fray Agustín de Espinosa, fue fundador en 1592 de Santa María de las Parras; y del Colegio de Jesuitas del mismo lugar fueron posesiones las Haciendas de Santa Ana de los Hornos y Jimulco, donde existió desde la época Colonial el fundo minero del Alférez, que hasta la fecha está en jurisdicción de dicha hacienda y da salida a sus metales por la hoy denominada Estación Otto. La explotación del mineral y el beneficio de sus metales se hacía en un lugar cercano denominado El Realito, donde había construida una capilla, y los ornamentos sagrados, donación de los mineros, eran famosos por su riqueza.
Con la expulsión de los jesuitas en 1787, y confiscación de los bienes que poseían; los de Parras, Hornos y Jimulco quedaron a cargo primeramente de don José Flandes, y más tarde bajo el cuidado del Subdelegado de la Real Hacienda, don Andrés de la Viesca y Torre, quien los administró hasta el año de su muerte en 1799. Perdieron poco a poco importancia y valor la Hacienda de Jimulco y su mineral del Alférez, y ya en la época de la Independencia, fueron abandonados temporalmente.



NOTICIAS DE JIMULCO EN EL SIGLO DIEZ Y NUEVE.

Por el año de 1870 era propietario de Jimulco don Juan Gaidor. que había adquirido de don David Winfield. En esa época los cultivos eran muy pobres en el orden agrícola y se hacían solamente con aguas de manantial. Don Amador Cárdenas era parcionero del Señor Gaidor, y un poco más tarde adquirió la hacienda en propiedad. Cuando el negocio agrícola fue suyo, principió su acción de hombre de empresa construyendo por el año de 1876 la presa sobre el Río Aguanaval, y dos años después ya irrigaba una extensión aproximada de veinte lotes de tierra.
El cultivo era el algodón, y su despepite se hacía por un procedimiento enteramente primitivo, que consistía en un mecanismo impulsado por un sistema de aspas, con cajones, al golpe de una pequeña caída de agua. Hecho el despepite, se enviaba el algodón por tierra a Durango. consignado a don Emilio Stanley, dueño de la Fábrica de Hilados "El Tunal".
Con el advenimiento del ferrocarril, pudieron ampliarse los cultivos y su sistema, empleando semillas importadas y montándose despepitadores modernos; con la apertura de nuevas tierras, se crearon otras entidades agrícolas anexas, siendo la primera y principal La hacienda de "La Flor".
EXPLOTACIONES VARIAS DE JIMULCO.
Tiene Jimulco dentro de sus linderos en la sierra del mismo nombre, ricos yacimientos de mármol en que hay bellísimas variedades de ónix, cuya explotación principió en el último tercio del siglo pasado.
Una nueva compañía se estableció para explotar los fundos mineros y aunque no en grande escala, se continúa trabajando.
En 1900 se fundó la primera negociación guayulera del país, en La Flor, compañía que llevó el nombre de "La Anglo-Mexicána".
Campesinos de la región de Jimulco, explotan por su cuenta el corte y tallado de ixtle, pagando pequeña renta a los propietarios de la tierra.
También se fabrica el vino conocido bajo el nombre de sotol, extraído de agave que se reproduce abundantemente, y a las "vinatas" de la sierra de Jimulco vienen de muy lejos lugares por su producto.
Los anexos de Jimulco, además de la Hacienda "La Flor", son La Trinidad, Pozo de Calvo, Juan Eugenio y Jalisco, pertenecientes al Municipio de Torreón, y Nazareno y Picardías, pertenecientes a Durango.
En estas páginas se han descrito a grandes rasgos los progresos alcanzados por las haciendas comprendidas en jurisdicción política dada a la Villa de Torreón, sin mencionar otro aspecto que el de la mera translación de propiedad, reservando, para tratar con mayor amplitud en el volumen correspondiente los diversos caracteres que en el orden agrícola, corresponden a estas fincas, en el conjunto general de la Laguna.
UBICACIÓN DE LA-PRESIDENCIA MUNICIPAL Y & MERCADO.
De frente a la Estación, la Presidencia Municipal se transladó a la esquina Suroeste de la manzana número veinte, propiedad de don Vicente Campos, sitio donde hoy se encuentra la papelería y tabaquería El Modelo, y contiguo a la Presidencia se instaló la Cárcel, que con anterioridad había estado en un furgón de ferrocarril, lo que dio lugar a que en una ocasión equivocadamente la cárcel-furgón fuera arrastrada hasta la Estación de Jimulco, según se refiere en un relato de don Francisco Medina Báez, que adelante encontrarán los lectores.
Desde el principio se había señalado ¡a manzana treinta y dos en el plano primitivo para que en ella se estableciera el mercado, pero al principiar los colonos a congregarse junto a la Estación, se desentendieron del punto señalado, por su lejanía, y se establecieron algunos puestos a guisa de parían, en la manzana número diez y siete, frente a la actual Casa Corona. Mas tarde, durante la administración del señor Villanueva se dispuso la formal instalación del Mercado, y como se recibieron muchas objeciones de los locatarios, la Presidencia solicitó y obtuvo una permuta, dando la manzana treinta y dos a cambio de la número diez y nueve, con la sola diferencia de reservar a los dueños de esta última, que lo eran el Ing. Wulff y don Bruno Hartzer, las esquinas Sureste y Suroeste con una pequeña extensión de diez varas por lado. En este lugar quedó instalado el Mercado, que todos denominaban Parían, y que fue inaugurado el 16 de Septiembre de 1896.
VIOLENTAS ENFERMEDADES EPIDÉMICAS EN LA VELA.
Durante los primeros tiempos de la formación de Torreón como Colonia, las condiciones de salubridad eran bastante deficientes, los primeros pobladores solo contaban 'con los servicios de un curandero a quien solo se conocía con el nombre de Don Cosme, y cada semana la visita de un médico de Lerdo; después se estableció con un pequeño botiquín el Dr. Juan Lara, y el Ferrocarril trajo al Dr. Luis Pourquié; finalmente vinieron a establecerse los doctores Pedro Aguirre Valdés, Francisco A. Valdés, Sam Lim, David Ríos Zertuche, Walter Neumann y Luis Pasquier
Pero con anterioridad al establecimiento de estos facultativos, los habitantes de la Colonia habían sufrido invasión de enfermedades en forma epidémica aunque no con caracteres violentos, como difteria, sarampión, bronconeumonía infecciosa, entercolitis, y conjuntivitis; pero la que tuvo caracteres de violencia espantosos fue la que se presentó en 1895, de viruela maligna, y que causó estragos terribles principalmente entre los miembros de un enganche de setecientos negros, que la Compañía de Tlahualilo había traído para trabajar en sus campos, y que contagiados del mortífero mal acamparon en los terrenos al Sur de la Estación, sin más auxilio que la filantropía de los vecinos, mientras el Cónsul Americano hacía las gestiones necesarias para la repatriación de los supervivientes.
Los canales cercanos a la población y principalmente el tajo de la Perla, que atravesaba completamente al descubierto gran número de manzanas ocupadas en parte por infinidad de viviendas, era señalado como causa de peligro y motivo de insalubridad, y tanto los vecinos como las autoridades estuvieron haciendo gestiones para eliminar el mal proponiéndose y aún llegándose a proyectar el cambio de los canales, cosa que no se logró, por lo cual poco a poco fueron sé embovedando algunos tramos y construyéndose puentes para atravesar las calles que cruzaba.
LAS ULTIMAS MANZANAS VENDIDAS POR E SEÑOR EPPEN, HASTA 1896.
Ni los inconvenientes de continuo surgidos, ni las numerosas contrariedades enunciadas, fueron suficientes para detener el progreso de Torreón, cuyos habitantes siguieron aumentando cada día. Desde la fecha en que se erigió la Villa, hasta noviembre de 1896, las personas que a continuación se enlistan adquirieron manzanas en propiedad, del fraccionamiento del Señor Eppen:
NOMBRE DÍA MES AÑO No. Letra PRECIO
Gertrudis Guerrero 18 Oct. 1893 25-B $ 100.00
Casiano Estrada 18 Oct. 1893 26-C $ 100.00
Natividad Chávez 9 Nov. 1893 98-C $ 125.00
Jesús Eppen 9 Enero 1894 47-C $ 75.00
Juan F. Arellano 23 Feb. 1894 45-A $ 75.00
Máximo Magallanes 26 Abril 1894 23-B $ 143.90
Encarnación Rea 20 Agosto 1894 43-A $ 100.00
Gabino Calvo 9 Enero 1895 50-C-B $ 250.00
Victoriano Olivares 4 Abril 1895 23-A $ 195.00
Mariano Carvajal 3 Mayo 1895 54-C $ 125.00
Francisca Segovia 13 Jun. 1895 13-A $ 150.00
Remedios Antunez 11 Sep. 1895 26-B $ 150.00
Pioquinto Inungaray 11 Sep. 1895 27-C $ 150.00
Francisca Ruelas Salazai 12 Sep. 1895 25-C $ 150.00
Natividad Chávez 12 Sep. 1895 38-A $ 125.00
Victoriano Olivares 21 Dic. 1895 38-B $ 125.00
Mónico Rodríguez 31 Dic. 1895 44-A $ 125.00
Agustín Soria 6 Enero 1896 44-B $ 125.00
Luis del Rio 12 Enero 1896 27-D $ 150.00
Pablo Sifuentes 14 Enero 1896 11-D $ 75.00
Jesús Valle 20 Enero 1896 12-D $ 175.00
Epifanio Rodarte 1 Feb. 1896 50-D $ 150.00
Francisco A. Villanueva 29 Feb. 1896 13-C-D $ 30.00
Francisco A. Villanueva 29 Feb. 1896 49-A-B $ 300.00
Guillermo Giddens 1 Marzo 1896 10-A $ 200.00
Dolores Viuda de Herrera 30 Junio 1896 SO-A $ 225.00
A. Marshall 6 Julio 1896 41-B $ 125.00
W. Norton 6 Julio 1896 41-D $ 125.00
W. Hasmmit 7 Julio 1896 41-C $ 125.00
B. Lenfase y A. Bohler 8 Julio 1896 41-A $ 125.00
Librado Cisneros Cantú 11 Julio 1896 25-D $ 150.00
Librado Banda 29 Julio 1896 28-A-B-C-D $ 400.00
Luis Ledere 8 Sep. 1896 40-A-B-C-D $ 600.00
Francisco Rodríguez 10 Sep. 1896 12-A $ 75.00
José Banda 5 Nov. 1896 14-A-B-C-D $ 300.00



El 31 de Julio de 1896 fue cedido por el señor Eppen a nombre de sus poderdantes, en la cantidad nominal de diez pesos el terreno de la manzana cincuenta y seis, que pasó a ser propiedad del Ayuntamiento de Torreón, y en la que bajo la administración del señor Villanueva se construyó un gran edificio que se destinó para cuartel, dando alojamiento a la fuerza Federal que fue solicitada para tener una guarnición militar en Torreón. La erogación hecha para esta obra ascendió a la suma de cuatro mil pesos.
E CORONE CARLOS GONZÁLEZ COMPRA LA HACIENDA DE TORREÓN.
Se encontraba la Villa de Torreón en el estado que se deja descrito, cuando se consumó en la Ciudad de México, con fecha 31 de Diciembre de 1896, la venta entre otras fincas a diversos adquirientes, de la Hacienda del Torreón y sus anexas al señor Coronel Carlos González, en la cantidad de ciento ochenta mil pesos, dejándose al comprador la libre disposición de las fracciones que aún no se hubieran enajenado para esa fecha, del fraccionamiento primitivo de la Villa de Torreón. Esta parte del contrato quedó contenida en la cláusula de la escritura, que dice:
"?Queda especialmente declarado y convenido entre los vendedores y el señor don Carlos González, lo siguiente:
I.?Dentro de los linderos señalados a la Hacienda del Torreón, se encuentran la Villa del mismo nombre y otras varias propiedades enajenadas a terceras personas por los señores Sommer Hermann y Cía., con anterioridad a esta fecha.
II.?En esta virtud, los terrenos materia de esas enajenaciones, quedan excluidos de la venta de la Hacienda del Torreón, sin que por ningún motivo el comprador de dicha hacienda pueda reclamarlos.
III.?Las indicadas enagenaciones se han hecho por pequeños lotes o fracciones de que los señores Sommer Hermann y Cía., darán una relación detallada y por separado al señor Carlos González.
IV.Los señores Sommer Hermann y Cía. autorizan y permiten al señor Carlos González para seguir enajenando, ya sea por venta o por cualquier otro título, los terrenos que ellos tenían destinados para la población de la Villa de Torreón y los cuales están delimitados en el plano que se agrega a esta escritura y del cual se tomarán dos copia, una para el testimonio que se dará a los vendedores y otra que se expida en favor de los deudores.
V.Las enajenaciones de que se habla en la fracción que precede, podrán ser hechas por el señor González con la calidad de que la fracción o fracciones estarán y se reputarán libres de todo gravamen o hipoteca en favor de los señores Sommer Hermann y Cía., por la parte de precio que dicho señor González queda debiendo según las estipulaciones respectivas de este contrato. En consecuencia los Señores Sommer Hermann y Cía., se obligan a que si algún adquiriente de una o más fracciones de los terrenos comprendidos dentro del plano especial de que habla la fracción IV, deseare que ellos hagan una declaración especial de libertad de gravamen o hipoteca en el sentido que queda indicado, harán esa declaración siempre que el señor Carlos González estuviere al corriente de sus pagos, y no se le causen por ella gastos de ningún género.
UN AÑO DESPUÉS ES VENDIDA LA HACIENDA DE TORREÓN AL SEÑOR FELICIANO COBIAN.
Apenas transcurrió completo un año, el de 1897, en que la propiedad de la Hacienda del Torreón estaba en poder del Coronel don Carlos González, cuando al principiar el siguiente, en 10 de Marzo de 1898, la finca fue adquirida por el agricultor hispano don Feliciano Cobián. que fue destinando sucesivamente nuevas extensiones de la Hacienda, para los fraccionamientos, primero, segundo, tercero, cuarto y quinto, que llevan su nombre y que se trazaron al Oriente del fraccionamiento primitivo.
Al verificarse la venta, el Coronel González se reservó, para ampliación del fraccionamiento primitivo, una faja de quinientos metros de ancho, donde demarcó nuevas manzanas- que agregó a las que todavía no eran enajenadas a particulares cuando él adquirió la. finca. La faja de quinientos metros adicionada al plano primitivo, abarcó desde la hoy Calle Ramón Corona, hasta la acera occidental de la hoy Calzada Colón, y también se reservó otros terrenos, que posteriormente alcanzaron alto valor.
LA VILLA DE TORREÓN SIGUE SU MARCHA ASCENDENTE CON LA COOPERACION DE LOS HOMBRES DE ESA ÉPOCA.
La administración municipal seguía alcanzando progresos bajo la dirección de don Francisco A. Villanueva, quien nuevamente fue reelecto para el período de 1898, realizándose entre otras mejoras la inauguración de la Plaza Principal, que fue enladrillada, dotándosele de cien bancas de fierr

o el 31 de Marzo de ese año, con el nombre de Plaza del 2 de Abril.
A principio de ese año, en 17 de Enero, el Gobierno del Estado había creado la Jefatura Política de Torreón, siendo el primer funcionario de este cargo don Luis M. Navarro, quien lanzó su candidatura para Presidente Municipal, resultando electo para fungir con ese carácter desde el primero de Enero de 1899. Y, es en esta época, en la que ya nadie dudaba del porvenir brillante de la nueva población, cuando los hombres fuertes, los hombres de empresa iniciaron y construyeron la base de los grandes negocios industriales de que se ufana Torreón; así mismo, por ese tiempo surgen los negocios bancarios, potente respaldar de la vida mercantil.
LA ERA BANCARIA E INDUSTRIAL SURGE BRlLLANTEMENTE
En el lo. de Abril de 1898 principió sus operaciones en Torreón la sucursal del Banco de Coahuila, bajo la gerencia de don Rodolfo J. García; y le siguieron a continuación, el Banco de Londres y México, siendo su gerente el Señor D. D. Motta y después el Banco Americano, cuyo Consejo lo formaron los señores J. Groesbeck; H. L. Bonnet su gerente, y Carlos Mc Gregor, como cajero. También se estableció la sucursal del Banco Agrícola Hipotecario y abrieron Agencias el Banco Mercantil de Monterrey y el Banco de Nuevo León.
En los años de 1897 y 98 desplegaron actividad extraordinaria en el orden industrial los señores don Joaquín Serrano, Lic. Práxedis de la Peña, don Ernesto Madero, e Ing. José Farjas, fundando las empresas de que se hablará.
Por la misma época, en el ramo de comunicaciones había grandes progresos, el Ferrocarril Internacional había extendido su linea hasta Durango, y construido e! ramal de Tlahualilo; el Central construía ramal a San Pedro de la Colonias!, y, en 17 de Noviembre de 1898. el Congreso de la Unión aprobaba el contrato celebrado por la Secretarla de Comunicaciones con el señor A. W. Lilíiendhal, para la construcción del Ferrocarril Coahuila y Pacífico, de Saltillo a Torreón.
E! Congreso del Estado otorgó concesión el 5 de Septiembre de ese año al Lic. Manuel José Othón para establecer un ferrocarril de Torreón a Lerdo.
El año anterior les habían otorgado concesiones a don Joaquín Serrano, para el establecimiento de una fábrica de aceite y jabón; y a los señores M. Walker y J.D. Groesbeck, respectivamente, para una fundición de hierro cada uno.


FABRICA DE HILADOS "LA FE"
El 24 de Marzo de 1898, la Comisión Permanente de la Legislatura de Coahuila expidió decreto de concesión a los señores Joaquín Serrano e Ing. José Farjas, para el establecimiento de una fábrica de hilados y tejidos de algodón. Se organizó la sociedad respectiva en forma anónima, y con un capital de seiscientos mil pesos, suscrito en acciones de a cien pesos cada una. Su Consejo de Administración quedó constituido por los señores Joaquín Serrano, como Presidente; Secretario, Licenciado Práxedis de la Peña; Tesorero, don José Crespo, y Director el Ing. J. Farjas.
Construyóse el edificio de Administración, de arquitectura muzárabe con los amplios departamentos de fabricación, en que funcionaron, primero doscientos telares que se aumentaron posteriormente hasta trescientos treinta y seis.
El 25 de Febrero de 1889 se echó la primera paca de algodón a los batientes con satisfactorio resultado. Desde aquella fecha hasta el día, en que continúa trabajando con toda su amplitud la negociación, sus productos tienen un buen mercado. Son sus actuales arrendatarios la sociedad Rodríguez y Urraza.
COMPAÑÍA DE LUZ ELÉCTRICA.
El 21 de Febrero de 1898, tiene por fecha el decreto que autorizó otra de las muy provechosas concesiones otorgadas por la Legislatura de Coahuila, para la recién creada y ya pujante Villa de Torreón. Fue dada al señor Rafael Aguirre para el establecimiento de una Planta de Luz Eléctrica.
El Señor Aguirre traspasó su concesión a los Señores Joaquín Serrano e Ing. José Farjas, los activísimos hombres de empresa cuyos nombres están ligados a mucho de lo excelente que tiene Torreón.
Formaron los expresados señores una sociedad colectiva y procedieron a realizar la obra, colocando 1a primera piedra del edificio de la Planta el día 10 de Mayo del mismo año, poco después se instaló la maquinaria, y cuatro meses más tarde, el 15 de Septiembre, fue inaugurada. La primera fuerza que desarrolló la Planta dio luz a ochocientos focos de diez y seis bujías para el alumbrado particular; y cuarenta lámparas de arco de dos mil bujías, cada una, para alumbrado de la Ciudad.
El capital invertido en la empresa fue de cincuenta mil pesos. EL FERROCARRIL ELÉCTRICO DE TORREÓN A LERDO.
El auge insospechado de la nueva Villa, en la que se desarrollaban tantos negocios, ejercía fuerte y necesaria atracción sobre personas radicadas en Lerdo, y en la también nueva Gómez Palacio, que para venir al arreglo de sus asuntos a Torreón se veían precisadas a usar los lentos e incómodos medios de transporte existentes hasta el siglo pasado.
De aquí nació en algunos capitalistas radicados en Lerdo la idea de una vía más rápida, la de tranvías, para unir a las tres poblaciones, y se constituyó una sociedad cuyo Consejo de Administración integraron los señores Lic. José Sariñana, Presidente; don Miguel Torres, Tesorero; don Ulpiano Ruiz Lavín. Secretario y Vocales, don León Signoret y Lic. José Zurita.
El Lic. Manuel José Othón gestionó las concesiones necesarias, obteniéndose la Federal por quince años y las de Coahuila y Durango por veinte, en contratos celebrados en Marzo de 1898.
La linea fue primeramente de tracción animal y su éxito como servicio público y sus rendimientos como negocio, hicieron que la compañía la transformara en eléctrica, cambiando sus rieles por otros de mayor libraje y construyera soberbio puente sobre el Río Nazas. Fue esta la segunda población en el país, después de la Metrópoli, en contemplar tranvías eléctricos, y su servicio, a decir de personas de la época, era inmejorable. Para esta transformación la compañía se modificó en su personalidad jurídica mercantil y aumentó su capital hasta un millón de pesos.
La Compañía del Ferrocarril Eléctrico de Lerdo a Torreón adquirió la Planta de Luz Eléctrica, y ambas funcionaron bajo una misma dirección por más de veinticinco años, hasta ser adquiridas recientemente por la Compañía Nacional de Electricidad, la que ha hecho grandes ampliaciones a su servicio de fuerza electrificando toda la Comarca Lagunera; de ello se hablará con precisión al llegar cronológicamente a su turno.


LA POBLACIÓN TORREONENSE AL FINALIZAR E SIGLO.


Hemos visto el nacimiento y desarrollo de Torreón durante doce años y al terminar el Siglo XIX, el año de mil ochocientos noventa y nueve, en bullente actividad, iniciándose día a día más empresas y nuevas fuentes de vida, su población multiplicóse en cantidad sorprendente, para lo que entonces se hacía y conocía en el país. Elocuentemente lo dicen los números:
En el censo de 1895, se obtuvo un total de población de 11,373 habitantes.
El centro poblado de Torreón arrojó en ese censo 3,969 habitantes.
El mismo centro poblado de Torreón tenía en 1899 (censo de 1900) 13,845 habitantes.
La municipalidad en conjunto 23,190.
La Villa, solamente en cinco años de transcurso, había ganado en población NUEVE MIL OCHOCIENTOS CUARENTA Y CINCO habitantes.
LA NOMENCUTÜRA PRIMITIVA AUNQUE DEFECTUOSA, HONRO COMO PRIMERA IDEA, A GRANDES COAHUILENSES.
Necesidad imperiosa por lo ineludible, es designar por un nombre fijo los lugares que habitualmente recorremos, visitamos y mencionamos para otras personas.
Así los primeros habitantes de la Colonia, y luego de la Villa, conforme esta iba extendiendo su radio, fueron designando los lugares poblados, ya con el nombre del vecino más prominente, bien con el de la construcción más saliente, o del establecimiento más conocido. Y, cuando algunas calles estaban ya en completa forma de tales, recibieron nombres de patriotas esclarecidos u hombres eminentes que han honrado a la Nación y al Estado. La primera avenida que tuvo nombre generalmente aceptado, fue donde el núcleo más considerable de población estaba agrupado, la del Ferrocarril.
En 1898 el Jefe Político, don Luis M. Navarro, dio ya carácter oficial a una nomenclatura, que aunque deficiente, cubría una necesidad perentoria. Nomináronse entonces doce calles y ocho avenidas, que recibieron estas designaciones: "Calle Viesca" en honor del General Andrés S. Viesca; "Calle Múzquiz" por don Melchor Múzquiz, Presidente de la República, coahuilense; "Calle Ramos Arizpe" por el ilustre diputado mexicano a las Cortes de España, don Miguel Ramos Arizpe; "Calle Juan Antonio de la Fuente" nombre del diplomático y Ministro de Juárez durante la Intervención; "Calle de Zaragoza" homenaje al coahuilense que venció a los franceses el 5 de mayo de 1862, Ignacio Zaragoza; "Calle de Valdés Carrillo", el notable abogado coahuilense fundador del Ateneo Fuente, don Antonio Valdés Carrillo; "Calle Cepeda" el Gobernador de Coahuila don Victoriano Cepeda; "Calle Rodríguez" por don Santiago Rodríguez, también Gobernador de Coahuila. de reconocidos méritos; "Calle Acuña" homenaje al grande poeta del Estado; "Calle Blanco" por el General Miguel Blanco, coahuilense, Ministro de Juárez; "Calle de Falcón" por el guerrillero Anacleto Falcón, coahuilense famoso durante las guerras de Reforma e Intervención; "Calle Treviño" por el General Jerónimo Treviño; "Calle Ildefonso Fuentes" militar coahuilense de la Reforma e Intervención; "Calle Leona Vicario" heroína de la Independencia.
Avenida del Ferrocarril?Avenida Hidalgo?Avenida Juárez?Avenida Morelos?Avenida Matamoros?Avenida Allende?Avenida Abasólo y Avenida Ocampo, esta última por don Melchor Ocampo, el más eminente de los Ministros de Juárez durante la Reforma.
PRINCIPIOS DE SIGLO VEINTE Y ÚLTIMOS AÑOS DE LA VILLA.

La iniciación del siglo en sus siete primeros años, abarca un período sumamente sugestivo en el crecimiento de la Villa, y tan importante, que poco antes de finalizar el séptimo año, la categoría política de Torreón habría de elevarse al rango superior de Ciudad.
El señor Coronel González al vender la Hacienda del Torreón y anexas, se reservó entre otras, como se dijo antes, la propiedad de una faja de terreno de quinientos metros de ancho hacia el oriente, a partir de la última línea de manzanas trazadas en el plano primitivo. Allí mandó fraccionar el Coronel González una adición al mencionado plano primitivo, consistente en cuatro líneas de manzanas, de las cuales las tres primeras, comprendidas entre las calles Ramón Corona, Galeana, Jiménez, y Javier Mina, se hicieron de ochenta y cuatro metros ochenta centímetros por lado; y la última línea comprendida entre Javier Mina y la hoy Calzada Colón, solo conservó en sus manzanas aquella medida en los lados Oriente y Poniente, dándoseles ciento sesenta y un metros treinta y un centímetros por sus costados Norte y Sur.
La propiedad había alcanzado precios bastante elevados al verificar el Coronel González la venta de sus manzanas, según se puede apreciar de un informe oficial, rendido por don Juan Castillón, como Jefe Político del Distrito de Viesca, al Ejecutivo del Estado, dando cuenta de los diversos ramos de administración pública del Municipio de Torreón, durante el año de 1907, que en su parte relativa dice:
VEINTICINCO MIL PESOS COSTO LA MANZANA DONDE ESTA E PALACIO MUNICIPAL, EN EL AÑO DE MIL NOVECIENTOS SIETE.
"?Por decreto de 30 de Septiembre próximo pasado se autorizó al H. Ayuntamiento para que por conducto de su Síndico Segundo, vendiera una porción de terreno de treinta metros de frente por cincuenta y dos metros cuarenta y ocho centímetros de fondo que se había reservado al Sur de la Plaza 2 de Abril, para Palacio Municipal, lo que se efectuó a razón de treinta pesos por metro cuadrado y se otorgará la escritura correspondiente al Casino de la Laguna; habiendo percibido en efectivo veinticinco mil pesos al firmar la minuta, y quedando veintidós mil doscientos treinta y dos pesos, que se recibirán en Julio próximo."
"Con anterioridad se había comprado la manzana número ciento seis, en veinticinco mil pesos, en la cual se proyecta construir el Palacio Municipal, la Cárcel y algunos otros edificios públicos que deben estar allí reconcentrados para la mayor facilidad del despacho. Esta cantidad figura en la cuenta de la Junta de Mejoras Materiales.
Aunque el precio de esta manzana no era menor de cuarenta y dos mil pesos, el señor Coronel don Carlos González, por tratarse del Municipio, la vendió en veinticinco mil pesos, siendo esta ocasión de reconocer su desprendimiento."
Se habían ya poblado abundantemente, aunque con casas de rústica sencillez, las barriadas llamadas de Torreón Viejo, Paloma Azul, y otras, en las que también solamente se cobraban pequeñas cantidades por renta de piso, en terrenos que igualmente se había reservado el señor Coronel González al vender la Hacienda.
Mientras tanto el Señor Cobián con extraordinaria actividad estuvo mandando practicar nuevos fraccionamientos al Oriente. El incansable hombre de empresa don Joaquín Serrano tomó a su cargo el primero de los fraccionamientos que llevan el nombre del señor Cobián, y procuró personalmente colocar el mayor número de manzanas, para lo cual entre otras medidas de estímulo, tomó la de ceder las manzanas en que se formó la Alameda, y para su traspaso legal, en la forma que antes había hecho el señor Eppen, se fijó una cantidad nominal; la primera finca construida en este fraccionamiento fue la conocida por Quinta de San Joaquín, en terreno cedido por el señor Serrano al Lic. Juan Casillas García.
Los Ingenieros Juan M. Espagnet, primero, y Arturo F. Cortés algo más tarde, trazaron sucesivos fraccionamientos, los segundo, tercero, cuarto y quinto de Cobián, dentro de los cuales nuevos hombres de empresa adquirieron extensiones para subfraccionar, formando proyectos para las colonias Reforma, González Ortega, Santa María, Torreón Nuevo, San Marcos, Zaragoza y otras menos conocidas.
Se destacaron prominentemente en estos esfuerzos el Lic. David Garza Farías, don Manuel Campos, don José Miguel Hurtado, Lic. Luis García de Letona, Ing. Federico Wulff, don Mauro de la Peña, don Adolfo M. Rodríguez, don Victoriano Romo, don Tomás Zertuche, don Julio Castro, don Luis Arteaga y otros más.
Én 14 de Agosto de 1902, fueron cedidos los terrenos para los derechos de vía y la Estación, para el Ferrocarril Coahuila y Pacífico, al Oriente de la ciudad.
Por esta misma época el señor Coronel González había destinado ceder al Municipio, para parque público, el terreno que después se señaló para Estación del Coahuila y Pacífico, y que hoy ocupa el mercado y barriada del mismo nombre y cuya propiedad conserva la Empresa de los Ferrocarriles Nacionales.
SE FUNDA EL NEGOCIO INDUSTRIAL MAS VALIOSO E IMPORTANTE DE LA LAGUNA:. LA FUNDICIÓN METALÚRGICA.
En 31 de Diciembre de 1900, y en 5 de Julio de 1901, se extendieron las escrituras de los terrenos en que se habían de levantar las construcciones de la más importante negociación industrial de la Laguna, que fue y sigue siendo la Fundición Metalúrgica, que en aquel entonces era reputada como la de mayor capacidad y mejor equipada entre todas las fundiciones de plomo argentífero en la República. La compañía fue constituida en Junio de 1901, con un capital inicial de un millón doscientos mil pesos, que posteriormente fue aumentando a tres millones y medio.
El tonelaje total de metales beneficiados en el año de 1902, ascendió a la cifra de setenta y un mil doscientos setenta y cuatro; en el segundo año a ciento cuarenta y nueve mil cuatrocientos noventa y cinco; y en 1904, el mineral fundido subió a la enorme cantidad de doscientas un mil setecientas doce toneladas. En ese año las utilidades ascendieron a seiscientos veintinueve mil doscientos setenta y nueve pesos cincuenta centavos, equivalente a un diez y ocho por ciento sobre el capital social, habiéndose acordado, un dividendo de catorce pesos por cada acción de cien, y uno de doce pesos, por cada bono fundador.
Esta prosperidad del negocio hizo aumentar la capacidad de la planta con dos hornos más, sumándose con la adición, ocho grandes hornos en operación constante.
La siguiente Asamblea de Accionistas, acordó ante el desenvolvimiento del negocio aumentar el capital social a cinco millones de pesos.
Las minas principales que por ese tiempo explotaba la compañía, eran las de Cabrillas, sobre el Ferrocarril Nacional, cerca de Saltillo; la de San Diego, en Santa Bárbara, Chih.; la de Adargas, cerca de Jiménez; y las de Carbonato, Azteca y Voladora, vecinas a la ciudad de Monterrey.
El Consejo de Administración estaba integrado en la forma siguiente: Presidente, don Ernesto Madero; Vicepresidente, don Carlos González; Secretario, Lic. Práxedis de la Peña; Tesorero, Lic. Pedro Torres Saldaña, y Vocales los señores Evaristo Madero, Tomás Mendirichaga, Lic. Frumencio Fuentes, Rómulo Larralde y Joaquín Serrano, siendo Comisario don Joaquín Villegas.
LA INDUSTRIA JABONERA SE ASIENTA FIRMEMENTE EN LA PROSPERA TORREÓN.
En el capítulo anterior al enumerar las concesiones para determinadas industrias, se mencionó la otorgada a don Joaquín Serrano para el establecimiento de una fábrica de aceite y jabón, la cual se construyó siendo muy poco después destruida por un incendio, erigiéndose en su lugar la Fábrica de Jabón "La Unión" que funciona hasta nuestros días.
La Unión, S. A., se constituyó conforme a la nueva concesión otorgada por la Legislatura del Estado, en Febrero de 1900, al Ing. José Far-jas, como representante de la nueva sociedad. El capital señalado fue de uno a dos millones de pesos. Su Consejo de administración estaba integrado por los señores: don León Signoret, Presidente; don Juan Salcedo, Vicepresidente; don Joaquín Serrano y don F. M. García, Vocales; don Rodolfo J. García, Comisario; y Secretario del Consejo y Director General, don Fernando Doucet.
RASTROS DE TORREÓN Y PARRAL, S. A.
Esta negociación industrial y de abastecimiento, se estableció bajo sistema muy moderno en aquel tiempo, el año de 1901, bajo la denominación mercantil de Rastros de Torreón y Parral, S. A., y con un capital de medio millón de pesos, llevando a cabo su programa de fabricación de hielo y distribución de carnes, bajo la dirección de don Mariano M. Larriva, como Gerente General.

OTRAS INDUSTRIAS VARIAS.

En 28 de Noviembre de 1904, se adquirieron los terrenos destinados para la México Mining & Developing Co., que proyectaba una nueva negociación tundidora la que no se llevó adelante, trazándose en sus terrenos un proyecto de urbanización que hasta la fecha no se ha ejecutado.
En 4 de Octubre de 1905 adquirió sus terrenos la Continental Mexican Rubber Co., que construyó una gran planta y colonia de empleados y obreros, adquiriendo un desenvolvimiento extraordinario que alcanzó los más altos tonelajes de exportación, durante la bonanza de esta industria.
Dos fábricas más y otras negociaciones conexas con la industria del guayule se establecieron después, entre ellas la Compañía Guayulera de Torreón, que bajo la Gerencia y Dirección de don Baltasar G. Peña, alcanzó una gran prosperidad.
LAS CASAS COMERCIALES DE MAYOR SOLIDEZ ECONÓMICA Y VOLUMEN DE NEGOCIOS.
Desde los primeros tiempos de la Colonia, la exención de impuestos decretada para fomentar el desarrollo del nuevo centro de población, trajo la inversión de capitales para el comercio, que de pequeños al principio, ya a principios del siglo, período en que nos hallamos, los había de gran potencia.
Entre las más importantes negociaciones comerciales de este tiempo deben citarse destacadamente: Buchenau y Compañía, Julián Lack, Compañía Mercantil de Torreón, García Hermanos, Feliciano Chavot, José Goodman, Agustín Victorero, Arturo Acres, Feliciano Cobián, Dodson Manufacturing Co., Pablo Schugt, Waters Pierce Oil Co., y otras también de bastante importancia.
LA IMPORTANTE ACCIÓN DE LAS JUNTAS DE MEJORAS MATERIALES.
Uno de los factores más importantes del progreso material de la Colonia y de la Villa, fue la decidida cooperación de los vecinos, y esa cooperación estuvo principalmente representada por las Juntas de Mejoras Materiales, que fueron siempre integradas con los elementos de mayor entusiasmo y personalidad entre todos los componentes sociales. Las Juntas de Mejoras materiales arbitraban sus fondos en la forma usual